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miércoles, 12 de octubre de 2011

¡Marchando una de cocretas!

¿Hay algo que suene peor? Pues nada, que no hay manera. Uno va al restaurante, pide una ración de croquetas y el camarero susurra silabeando mientras anota la comanda: “Una de cocretas...”. Cuando no lo pasa a diminutivo, que es algo muy común en hostelería: “Unas cocretitas…”.
Me resulta curiosa esta patada al diccionario porque jamás la he visto mal escrita en las cartas de los restaurantes. Y estos camareros (y comensales, que también los hay pertinaces en el palabro) habrán leído alguna vez la palabra croqueta en ellas. ¿A ellos no les llama la atención que se escriba de una manera y se pronuncie de otra?
Caso distinto es el de las almóndigas o albóndigas. La RAE admite las dos, pero nos avisa de que almóndigas está en desuso y que es un vulgarismo. Así que toca seguir pidiendo albóndigas si no queremos resultar ordinarios o parecer de baja alcurnia.

2 comentarios:

  1. Otra gamba común es llamar "Grabiel" al que como Gabriel bautizaron: "Qué buen torero era Grabiel de la Casa"

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  2. Ya hablaremos de los nombres propios, ya...

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