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lunes, 31 de octubre de 2011

Frega el suelo

Tan extendida está esta conjugación del verbo fregar, que hasta el producto que hay en mi casa para limpiar viene etiquetado como fregasuelos. El caso es que a mí no me gusta que freguen el suelo; prefiero que lo frieguen, que queda mucho más limpio.
Otro verbo que sufre la misma mala conjugación es apretar: Apreta bien las tuercas de la rueda. Pues las de mi coche, si no es inconveniente, las aprietas.

domingo, 30 de octubre de 2011

El arma y el agua

Arma y agua son de género femenino, pero ponemos el artículo en masculino para evitar la dichosa cacofonía. El problema es que hay quien mantiene ese masculino permanentemente, diciendo que tiene mucho hambre o que ese aula está vacío, y aquí es donde aparece el error.
De hecho, debemos decir el agua salada, así, con el calificativo en femenino. Y cambiaremos el artículo a femenino en cuanto hablemos en plural (las armas de fuego), cuando esa palabra previa tenga dos o más sílabas (mucha hambre) y cuando intercalemos una palabra entre el artículo y el sustantivo (la mayor águila del mundo).
Esto ocurre con las palabras que empiezan por a y cuya primera sílaba es la tónica: aula, área, alma, hambre, águila, ave, arma...

sábado, 29 de octubre de 2011

Insálud

¿Alguien ha visto el acento por algún lado? Si se escribe Insalud, ¿por qué todo el mundo se refiere a este organismo como Insálud? Porque entonces, si no usamos el acrónimo sino el nombre completo, ¿diríamos Instituto Nacional de la Sálud?

viernes, 28 de octubre de 2011

Descambiar

Si no te gusta el regalo, lo puedes descambiar. Perfecto, oiga. O sea, que lo puedo dejar de cambiar. Pues muchas gracias. El prefijo des- indica que se realiza la acción contraria. Si deshacer es descomponer lo que se ha hecho previamente, desvestir es quitar la ropa y desconocer es no saber, descambiar, por lógica, es deshacer un cambio, no una compra.
Habría que afinar un poco y referirse a la acción de devolver a la tienda el regalo de marras como descomprar, que es palabro, pero que no es absurdo como descambiar.

jueves, 27 de octubre de 2011

Homónimos y homólogos

Esperanza Aguirre se reunió con su homónimo del País Vasco. Vaya hombre, ahora resulta que Patxi López, porque supongo que se refiere a él, se llama en realidad Esperanza. Qué calladito se lo tenía. Porque homónimas son las personas o cosas que tienen el mismo nombre, no el mismo cargo.
Quizá este locutor quiso decir homólogo, que es otra metedura de pata. Menor, pero lo es. Porque para ser homólogos tendrían que tener el mismo cargo, pero estando en ámbitos distintos (no en Comunidades Autónomas).
¿Cómo decirlo entonces? Pues no es necesario ser enrevesado: Esperanza Aguirre se reunió con Patxi López.

martes, 25 de octubre de 2011

Conservacionista

El Elche se está mostrando conservacionista. También se suele oír resultadista (otra memez), pero es la primera la mejor, porque significa ecologista, y yo no veo a los jugadores del Elche plantando tomates por el campo. Pero no, lo que quieren esos jugadores es que el partido finalice con el resultado que hay en ese momento en el marcador.

Ausentarse

El Presidente Zapatero se excusa ante los sindicatos por ausentarse de la reunión del próximo martes. O sea, que no va a ir. Pues entonces, lo siento mucho, pero no se podrá ausentar, porque uno, por muy presidente que sea, sólo se puede ausentar del lugar en el que está. Lo correcto, porque es lo que piensa, es decir que Zapatero no piensa ir a ese coñazo de reunión porque los sindicatos le quieren sacar pasta y el pobre no sabe decir que no.

lunes, 24 de octubre de 2011

Cienes y cienes de veces

Cien, como apócope de ciento, no admite plural. Sí lo admite ciento, así que es más lógico decir cientos de veces que cienes y cienes de veces. Pero no, no sé por qué, caló más la barbaridad que la buena construcción. Dicha, además, siempre dos veces.

domingo, 23 de octubre de 2011

Líder

La entrada Así las cosas la terminé con esta frase: el Barça se mantiene primero (aunque no parece el día más adecuado para decirlo). No escribí líder porque no deja de chocarme el uso de esta palabra. No parece lógico, aunque estemos acostumbrados, a llamar líder al que va primero en una competición, ya que los que le siguen en la tabla no están ahí por admiración hacia el equipo de Guardiola, sino porque no les queda más remedio. Porque ellos preferirían ir los primeros.

sábado, 22 de octubre de 2011

Inflacción

Desconozco el motivo por el que tan a menudo vemos escrita la inflación con dos ces, aunque me aventuro a achacarlo a que tenemos en español muchas palabras que terminan en –cción y en –ción, lo que provoca la equivocacción (lo siento; no he podido evitar la tontería).
Otra similar, que incluso la oí hace años varias veces en un anuncio de una crema, es flaccidez (por flacidez). Parece mentira que esos anuncios no pasen por un control de calidad.
Claro, que también es usual encontrarse con satisfación.

jueves, 20 de octubre de 2011

Alante

Si el antónimo de detrás es delante, el de atrás es alante. Con un par. La lógica es aplastante, pero no es alante, sino adelante. Por la misma regla de tres, si el antónimo de abajo es arriba, ¿el de debajo es derriba?

¿Keniata a keniano?

Kenia tuvo un presidente, allá por los años setenta, que se llamaba Jomo Kenyatta. En los medios de comunicación se referían a él como el Presidente Kenyatta, porque lo era, aunque también era el presidente de los kenianos. Desde entonces, en los Juegos Olímpicos, los corredores keniatas arrasan en todas las competiciones de fondo y de los kenianos nada se volvió a saber.
Como el uso de keniata se ha extendido tanto, la RAE ya lo da por válido.
Sólo espero que, cuando nuestro presidente viaje por esos mundos, no nos terminen llamando a los españoles zapateros.

martes, 18 de octubre de 2011

Patatas o ensalada

Aprovecho la ocasión que me brindo a mí mismo para contar una historia muy interesante: en 1871, el pescadero vasco Gurtubay encargó a Noruega desde Bilbao 30 O 40 HATILLOS DE BACALAO. Pero en Noruega interpretaron equivocadamente esa O y le enviaron 30.040 hatillos. Fue, como es lógico, su ruina. Pero poco después, cuando estalló la Segunda Guerra Carlista, la ciudad de Bilbao fue sitiada y los víveres se fueron agotando. Sólo Gurtubay estaba en condiciones de suministrar a la población comida en grandes cantidades. Su ruina se convirtió en fortuna.
Ya no es necesario tildar esa O para no confundirla con un cero, puesto que su grafía es diferente (O / 0), sobre todo si va en minúscula (o / 0). Pero hasta hace poco tiempo sí lo era, lo que generaba bastante confusión: ¿Cuál había que acentuar, la que estaba entre números o la que iba entre palabras? Pues la primera, precisamente para evitar lo que le pasó al amigo Gurtubay.
Pero eso no ha sido problema para que en miles de restaurantes sigan dando la opción de elegir el filete con patatas ó ensalada. Lo mejor de todo es que ponen acento a lo que no lo debe llevar y en el resto de la carta suelen faltar varios que sí son necesarios.

Sin en cambio

Toma ya. Magnífica mezcla de sin embargo y en cambio. Puestos a elegir, prefiero la fórmula en embargo, que queda mucho más original.

El día después

Por dos lados hemos tenido noticia de esta estupidez: por el programa de deportes de los lunes en Canal+  y por la pastillita que se toman los domingos las adolescentes que han tenido un apretón con su novio (o con otro, quién sabe) la noche del sábado. Dicen el día después refiriéndose, imagino yo, al día siguiente.

lunes, 17 de octubre de 2011

Preveer

Prever significa ver con anticipación, no veer, por tanto se conjuga como el verbo ver y no como proveer, de donde parece que viene la confusión.
El gerundio es fantástico: preveyendo.

domingo, 16 de octubre de 2011

Morriña y modorra

Pocas veces he escuchado esta confusión, pero el caso es que ha sido en lugares muy dispares, por lo que entiendo que no es un localismo y que está más extendido de lo que yo pensaba. Eso sí, estoy seguro de que un gallego no caerá en el error jamás. Me voy a acostar, que tengo una morriña… Pues si tienes nostalgia de tu tierra, vete allí a pasar unos días, pero no te tumbes como un holgazán a seguir lloriqueando.

Violencia de género

Ésta es de las mejores. El género es un concepto gramatical. Hay dos: género masculino y género femenino. Sin embargo, sólo se trata de violencia de género cuando se refiere a la violencia de un hombre sobre una mujer. ¿Habría que decir violencia de género masculino? Pues tampoco. Repito que es un concepto gramatical, no sexual.
Del mismo modo, no decimos violencia de número para indicar una pelea de un grupo de personas, porque el número también es únicamente gramatical (singular o plural).
¿Cómo habría que decirlo? Para empezar, estaría bien dejar de zurrar a las mujeres para no tener que decirlo nunca, pero ese es otro asunto. Violencia machista estaría mejor, aunque tampoco me termina de convencer.

sábado, 15 de octubre de 2011

Maiami

El hecho de referirse a Miami como Maiami resulta más pedante aún que decir London o München. Porque los nombres de estas ciudades tienen su traducción al español (Londres y Múnich), sin embargo Miami es una palabra española que en Estados Unidos pronuncian a su manera. El nombre proviene de los indios miamis, que en el pasado habitaron la zona de su asentamiento actual (Diccionario panhispánico de dudas).
El listillo piensa que, si pronuncia Maiami, parecerá que sabe inglés, que ha viajado, que ha vivido allí o qué sé yo.

viernes, 14 de octubre de 2011

Fechas

Para que quede claro, voy a agrupar en un ejemplo los errores más comunes a la hora de escribir fechas: Hoy, 19 de Septiembre de 2.011, es Lunes. Prácticamente está todo mal. Y ahora lo corrijo para ver la diferencia: Hoy, 19 de septiembre de 2011, es lunes.
Porque los días de la semana y los meses se deben escribir con minúscula inicial (no son nombres propios) y los años, sin el punto de los millares (no se consideran cifras, sino simplemente años).

Jueza

El lenguaje políticamente correcto está haciendo mucha pupa a nuestro idioma. Y la RAE ha entrado al trapo y está empezando a aceptar tonterías como jueza, edila, fiscala y concejala. Es decir, acepta el femenino de términos sin género (juez, edil, fiscal, concejal), no de términos masculinos (¿juezo?). Mal vamos por este camino, porque tarde o temprano, cuando nos revelemos los hombres, si es que lo hacemos algún día, la RAE tendrá que aceptar palabras como dentisto, electricisto, ciclisto o incluso algunos más raros, como poeto, atleto o vigío. Claro, que si ya hay modistos…
En las palabras comunes en cuanto al género, es el artículo quien se lo da (el juez y la juez, el fiscal y la fiscal, el atleta y la atleta).
Me quedo un poco sorprendido con estas enmiendas de la Real Academia de la Lengua, porque da la impresión de que las realiza según se van acordando los académicos o según el feminismo más radical les va presionando. Indago un poco y veo que, en la jerarquía militar, todos los rangos carecen de género propio (el sargento y la sargento, el teniente y la teniente), pero que en la vigésimo tercera edición del DRAE ya se aceptará capitana. ¿Por qué capitana sí y coronela no? Y a todo esto, ¿qué hacemos con el bueno del brigada?
Es el pueblo el que ha creado siempre los neologismos del lenguaje coloquial y la RAE quien ha puesto orden y criterio. Pero ahora no, ahora son los políticos quienes intentan imponer su buenismo para no perder un solo voto (no hace falta recordar a Bibiana Aído y sus famosas miembras, ¿no?). Terminaremos hablando de la Asociación de Usuarios, Usuarias, Consumidores y Consumidoras. Ya sabemos: al garete con la economía del lenguaje.

En ver de

No he visto nunca escrita semejante aberración lingüística (afortunadamente), pero sí la he escuchado varias veces: Cómprate un coche en ver de una moto. ¿Es un problema de dificultad en la pronunciación (en vez de)? Lo desconozco, pero me da en la nariz que sí. Y si no es así, no me explico lo extendida que está esta patada.

jueves, 13 de octubre de 2011

Hindú

El nacido en la India es un indio y el que profesa el hinduismo, un hindú. Hay mucho hindú en la India, pero hay más indios aún en ella. Porque algunos indios son hindúes y otros son, por ejemplo, sijs. De igual manera, habrá algún hindú que no sea indio y que haya nacido, por poner otro ejemplo, en Calahorra.
Habrá que imaginarse cómo le sentaría a ese hindú calagurritano que le dijeran que es cristiano (por español) por el simple hecho de que el cristianismo es la religión mayoritaria en España. Como un tiro, ¿no?
Para los de la LOGSE: calagurritano es el gentilicio de Calahorra.

miércoles, 12 de octubre de 2011

¡Marchando una de cocretas!

¿Hay algo que suene peor? Pues nada, que no hay manera. Uno va al restaurante, pide una ración de croquetas y el camarero susurra silabeando mientras anota la comanda: “Una de cocretas...”. Cuando no lo pasa a diminutivo, que es algo muy común en hostelería: “Unas cocretitas…”.
Me resulta curiosa esta patada al diccionario porque jamás la he visto mal escrita en las cartas de los restaurantes. Y estos camareros (y comensales, que también los hay pertinaces en el palabro) habrán leído alguna vez la palabra croqueta en ellas. ¿A ellos no les llama la atención que se escriba de una manera y se pronuncie de otra?
Caso distinto es el de las almóndigas o albóndigas. La RAE admite las dos, pero nos avisa de que almóndigas está en desuso y que es un vulgarismo. Así que toca seguir pidiendo albóndigas si no queremos resultar ordinarios o parecer de baja alcurnia.

Así las cosas

Acabado el partido, el mismo locutor de siempre nos informa de cómo queda la clasificación: Así las cosas, el Barça se mantiene primero. ¿Así las cosas? ¿Qué forma de hablar es ésta? ¿De dónde viene esta simpleza? Las cosas, así, en general. No hay nada más triste que un periodista utilizando términos generalistas como cosa, tema o importante. Pero no es por ahí por donde quiero ir. A lo mejor quiso decir que con estos resultados, el Barça se mantiene primero.

Inalterable

Quedan pocos minutos para finalizar el partido y el marcador permanece inalterable. ¿Cómo? ¿Dice nuestro locutor favorito que ya no puede cambiar el resultado? Pues entonces no sé para qué siguen jugando. En fin, que supongo que lo que quiere decir es que el marcador permanece inalterado.

Sigue valiendo

En la segunda parte del partido, el locutor nos informa de que sigue valiendo el gol de Ronaldo. No me lo puedo creer. ¿Ese gol que el árbitro ha dado por bueno en su momento ahora es posible que deje de valer? Quizá el comentarista esté queriendo decir que el gol de Ronaldo sigue siendo suficiente para la victoria de su equipo. Pero el gol es válido, gane el equipo o pierda.

Preposiciones

Falta de Pepe sobre Iniesta, escucho habitualmente en los partidos de fútbol. Pues no. Falta de Pepe a Iniesta es lo correcto (la preposición, no la falta). Y si no, que me explique alguien qué hace Pepe encima de Iniesta. Y lo digo con cariño, no desde el cariño. Y cuando Iniesta saca la falta, resulta que se encuentra con que Casillas está bajo los palos y no entre los palos.
Ah, y el Athletic no gana de dos, sino por dos. O eso me gustaría a mí.

Interrogaciones y admiraciones

Una delante de la frase y otra detrás. Parece fácil, pero por lo visto no lo es tanto. Por cierto, detrás de la de cierre no se pone punto, aunque sí una coma si ésta es necesaria.

Puntos suspensivos

Sí, ya sé que quedan escasos y tristes, pero sólo son tres y van pegaditos a la última letra de la frase: Peras, manzanas, naranjas… Ah, si acabamos la serie de nombres con un etcétera (peras, manzanas, etcétera), sobran los puntos suspensivos.

¿MAYÚSCULAS O MAYUSCULAS?

Curiosa creencia popular es ésta de que las mayúsculas no se acentúan. Supongo que viene de la época de las máquinas de escribir, en las que resultaba imposible acentuar una mayúscula sin emborronar a la pobre vocal. Pero la RAE nunca ha dicho nada parecido. El único comentario que hace al respecto informa de todo lo contrario: las mayúsculas siguen las mismas normas de puntuación y acentuación que las minúsculas. Pero nada, no hay manera.
De todas formas, la escritura en mayúsculas apenas es utilizada; prácticamente se limita a títulos de libros o discos, a los créditos de las películas y a rótulos de comercios, en donde es más habitual encontrarse con LIBRERIA y CARNICERIA que con LIBRERÍA y CARNICERÍA.

A día de hoy

Poco se puede comentar de esta sandez. El hecho de utilizar cuatro palabras cuando con una sola (hoy) se puede decir exactamente lo mismo parece bastante absurdo.

A nivel de...

Terrorífica. A nivel de ventas, el asunto está fatal. Hay muchas maneras de comenzar esta frase (en términos comerciales, en cuanto a, en relación con…), pero cada vez está más extendida la tontería del nivel: a nivel personal, a nivel profesional, a nivel económico, a nivel informativo

Climatología

Intentando parecer más cultos de lo que somos, muchas veces conseguimos mostrarnos más brutos. Las palabras de más de cuatro sílabas son escasas y, normalmente, técnicas o científicas. Por eso los políticos las utilizan mucho, porque consideran más refinadas las palabras largas que las cortas y, de paso, se sitúan un peldaño más arriba que los ciudadanos de a pie, quedando a sus ojos como más cultos e inteligentes.
Pero esta estúpida idea se ha trasladado al pueblo y ahora todo el mundo la sigue. ¿Te vas a la playa? Si la climatología me lo permite, sí. Pues estás muy tonto: ¿sólo vas a ir si la ciencia que estudia el clima te lo permite? Será mejor que te quedes aquí si el clima es adverso.
Hay un montón más de palabras estiradas cada día más populares e igual de absurdas: problemática (por problema), intencionalidad (por intención), tratamiento (por trato), credibilidad (por crédito), humanitario (por humano), posicionar (por poner o situar), influenciar (por influir), señalizar (por señalar), culpabilizar (por culpar), recepcionar (por recibir), centralizar (por centrar), tensionar (por tensar), planificar (por planear), marginalizar (por marginar)… Hasta sumarizar (por sumar) he leído.

Vuelo doméstico

Curioso anglicismo que utilizan las aerolíneas cuando se refieren a los vuelos nacionales. En español, doméstico significa “relativo a la casa o el hogar”, no al país (como sí ocurre en inglés). Sólo podremos hacer vuelos domésticos si nuestras casas fueran enormes, incluso más que la de Isabel Preysler.

Pienso de que sí, pero me doy cuenta que no

Tanto miedo a quedar como analfabetos pensando de que podemos meter la pata y ahora nos vamos al otro extremo porque estamos seguros que hablamos mejor. Y no nos damos cuenta que somos igual de burros.
Para no pecar de dequeísta ni de queísta, la mejor solución, o al menos la que yo utilizo, es sustituir el complemento por la palabra “algo” (o por “eso” o “esto”). ¿Pienso de algo o pienso algo? ¿Estamos seguros de eso o estamos seguros eso? ¿Nos damos cuenta de esto o nos damos cuenta esto?
Cuidado con el verbo deber, que admite las dos formas, según lo que se pretenda decir: no es lo mismo decir Manolo debe de estar en el bar (supongo que el muy pendón está en el bar, como siempre) que Manolo debe estar en su casa (que es donde tiene que estar porque es su obligación a estas horas). Una implica suposición y la otra obligación.
Y más peligro tiene el verbo advertir: es tan válido advertí que Manolo estaba en el bar que te advertí de que Manolo estaba en el bar. En la primera fórmula estamos indicando que nos dimos cuenta de que Manolo estaba en el bar y en la segunda estamos avisando de eso, de que Manolo estaba en el bar y que, por tanto, era mejor no entrar.

Ves

No me refiero a la segunda persona del presente del verbo ver (tú ves), sino al imperativo del verbo ir (ve o vete). Ves por ese camino, que llegarás antes. Y yo no entiendo por qué llegaré antes si veo por ese camino.
También he escuchado alguna vez, aunque cada vez menos, has en lugar de haz (imperativo de hacer).
Y una tercera similar: oyes (por oye). Además, cuando se pide a alguien que preste atención, realmente lo que queremos es que escuche, no que oiga.

Arrascarse, arremangarse y arrejuntarse

Unos clásicos, como en su día lo fueron amoto, afoto y arradio. ¿Cuál es el motivo del furor por ese prefijo? Me gustaría saberlo, desde luego. Porque estos tres palabros son anteriores a la estúpida manía moderna de alargar las palabras. Tanto tiempo tienen que la RAE ha aceptado arremangar y arrejuntar. Pobre arrascar, que se ha quedado fuera.

Yo, para mí que…

Curiosa manera de comenzar un comentario. Yo, para mí que no tienes razón. Y yo pienso que quien empieza así la frase se puede ir ahorrando la opinión que, con toda seguridad, me va a endilgar. Si me dijera a mí me parece que no tienes razón o yo pienso que no tienes razón, entonces sí escucharía el argumento posterior.

Detrás tuya, delante mío

Me dan calambres cada vez que oigo algo así. Mira quién está detrás tuya. ¿Detrás de mi qué?, ¿de mi espalda? Detrás de ti o a tu espalda serían expresiones bastante más correctas. Porque lo que yo tenga detrás o delante no es mío (ni mucho menos mía).

Contra más

La sustitución de cuánto por contra es demasiado popular. Y el problema es que suena fatal. Contra más juego, más gano, dicen algunos. Y no ganan, qué va, perdemos todos.