Kenia tuvo un presidente, allá por los años setenta, que se llamaba Jomo Kenyatta. En los medios de comunicación se referían a él como el Presidente Kenyatta, porque lo era, aunque también era el presidente de los kenianos. Desde entonces, en los Juegos Olímpicos, los corredores keniatas arrasan en todas las competiciones de fondo y de los kenianos nada se volvió a saber.
Como el uso de keniata se ha extendido tanto, la RAE ya lo da por válido.
Sólo espero que, cuando nuestro presidente viaje por esos mundos, no nos terminen llamando a los españoles zapateros.
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