Tan extendida está esta conjugación del verbo fregar, que hasta el producto que hay en mi casa para limpiar viene etiquetado como fregasuelos. El caso es que a mí no me gusta que freguen el suelo; prefiero que lo frieguen, que queda mucho más limpio.
Otro verbo que sufre la misma mala conjugación es apretar: Apreta bien las tuercas de la rueda. Pues las de mi coche, si no es inconveniente, las aprietas.
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