Unos clásicos, como en su día lo fueron amoto, afoto y arradio. ¿Cuál es el motivo del furor por ese prefijo? Me gustaría saberlo, desde luego. Porque estos tres palabros son anteriores a la estúpida manía moderna de alargar las palabras. Tanto tiempo tienen que la RAE ha aceptado arremangar y arrejuntar. Pobre arrascar, que se ha quedado fuera.
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