Que ya no utilicemos las pesetas no significa que sean antiguas. Este cliché se ha extendido tanto que cada día me pone más nervioso. Todos sabemos que las pesetas ya no están en circulación, así que sobra el adjetivo.
El coche me costó cuatro millones de pesetas. Esta frase la entiende hasta el más tonto sin necesidad de recordarle que ahora pagamos en euros.
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