¿Desde cuándo admite diminutivo luego? Siempre sospecho que la persona que se despide de mí con este hasta lueguito es la misma que en Navidad me va a desear feliz salida y entrada y que hará constantemente el gesto de las comillas con los dedos.
No son válidas tampoco, por supuesto, estas dos estupideces que se me acaban de ocurrir: hasta siemprito y hasta nunquita.
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