Los extranjerismos son en ocasiones necesarios. Si en español no tenemos la palabra adecuada para nombrar a algo, copiamos o adaptamos la que nos ha traído de serie. Pero a veces lo hacemos bien y otras mal. Esto último es lo que ocurre con emoticono, este curioso anglicismo compuesto por los términos emotion e icon, al que hemos españolizado a medias. Suena horrible, es verdad, pero un emocicono tiene mejor construcción que un emoticono.
No hay comentarios:
Publicar un comentario