Así de sencillo: cruasán. Ni curasán, ni croasán, ni croisán. La peor adaptación de croissant la vi hace años en un bar en Segovia, en un cartel bien grande dentro del escaparate: curasanz.
Sándwich también está españolizado y por eso también lleva tilde. Y a ver qué decimos cuando lo pidamos de fuagrás, no vayamos a decir fruagás ni ninguna otra barbaridad. Así que, si tienes dudas, pide mejor un bollo o una ensaimada.
Tras el desayuno, llega la comida y el pobre camarero no sabe cómo poner en la pizarra los bocadillos: ¿Bacon? Pues no: bacón o beicon.
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