Trabajé durante varios años en una tienda de ropa. Me resultó entonces llamativo que muchos clientes me solicitaran que les mostrara chalecos sin mangas, como si los hubiera también con ellas.
Poco era, sin embargo, comparado con las múltiples formas de pedir un jersey: jarsey, jarsís… Eso sí, en favor de tan selecta clientela diré que nunca me pidieron un jersey con mangas o un pantalón con perneras.
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