Seguro que todos nos acordamos de aquellas personas mayores que nos hablaban de la amoto y la arradio (o el amoto y el arradio, porque acababan en o y, por lógica, eran de género masculino). Añadían una a a esas palabras nuevas y se quedaban tan contentas. Pues ahora ocurre al revés: hay quien roba la a inicial a la acera convirtiendo en blando, sobre todo en verano, lo que siempre había sido duro.
Puestos a ahorrarse letras, yo vi escrito "me ido a casa".
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